Todas las partes móviles del vehículo necesitan la aplicación periódica de algún producto que minimice o elimine el roce entre los componentes, de modo de evitar el desgaste. Hay sistemas, como el motor, la dirección y la caja de engranajes que usan aceites livianos. Otros lo requieren más denso o incluso grasa; en este grupo se encuentran el eje de la trasmisión y los rodamientos de las ruedas.

El primer tipo de aceite mencionado, según las indicaciones del fabricante, debe renovarse cada cierto tiempo o después de una determinada cantidad de kilómetros recorridos. La razón es que durante su uso puede irse contaminando y degradando, con lo que pierde las características que le hacen aprovechable.

El aceite del motor, por ejemplo, en operación normal, tiene que ser capaz de resistir altas temperaturas y presiones; además de que, necesita poseer propiedades detergentes a fin de conservar limpios los conductos por donde se desplaza. Estas sustancias, a su vez requieren higienizarse; por lo cual se utiliza un filtro que retiene las impurezas durante el tiempo de vida útil.

En los talleres mecánicos de cambio de filtro en alicante te lo reemplazarán por uno nuevo. Este será igual o un homólogo, de acuerdo a los catálogos que establecen las relaciones entre las distintas marcas. Se deben cumplir los lapsos de tiempo o de distancias recorridas para que no se conviertan en cuellos de botella en el funcionamiento del motor.

En estos establecimientos, asimismo, se cumplen los convenios y las regulaciones de ley que permiten gestionar debidamente los productos reemplazados y trasladarlos a los lugares que la ciudad ha dispuesto con este fin. Todo esto con el propósito de prevenir la contaminación.

Mantener la lubricación en óptimas condiciones evita que las diferentes partes que se mueven miles de veces por minuto rocen entre sí. De lo contrario se provocaría su deterioro y las consecuencias que de ello se deriven.

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